"Sweet Home Alabama" de Lynyrd Skynyrd es esa desagradable oda sureña que algunos confunden con himno cuando, en realidad, es poco más que un refrito de riffs gastados y un intento descarado de responder a Neil Young mientras asumen posturas que atufan a cliché. ¡Ah, la ironía de pregonar el orgullo sureño mientras dependían de los estudios de grabación de Los Ángeles! Canción de bar con sabor a bourbon barato y pretensiones de grandiosidad que ni siquiera el tamborileo de Led Zeppelin se dignaría en parodiar. En el duelo indolente con Young, cojea; pero supongo que siempre habrá quien la escuche con la emoción vacía con la que otros devoran el simplismo de los Creedence, aunque claro, estos últimos al menos eran honestamente pegajosos. ¿Pero a quién le importa? Solo añade una línea más al catálogo de mediocridad de los 70, esa década donde el rock brillaba tanto como el destello de un cigarro apagándose.