"Persiana Americana", títeres del auge del posmodernismo instalado en los crónicos coqueteos internacionales de arrabal por 'estar a la modas' arrastrados por Soda Stereo. Permítanme sofocar su celebrada admiración con un poco de purga. Si esperan algo sutilmente metamorfico con la exotista seducción arty de Talking Heads, se les olvida aclarar el agua del letargo. De hecho, es un malévolo mindfuck de plástico de las tendencias globalistas de los 80, bastante similar a lo que hicieron los Spandau Ballet con sus ridículas incursiones folk-disco exoticistas. El asqueante solo de guitarra repetitivo de Persiana Americana parece más un esfuerzo forzado para ser un imitador barato de The Edge de U2 que algo ingenioso en sí mismo. También, amiguísimos, no debemos confundir el lándar de Cerati en los juegos artificiales de la poesía lírica como una táctica intelectual camuflada cuando en realidad yace perezoso sobre almohadones de mediocridad descarada.