"Hileta Kantu Nafarra (Mitoaroa II)" de ZETAK, la última invención de esos aspirantes a revolucionarios que creen que mezclar folclore navarro con electrónica es innovador. Como si fuéramos vírgenes musicales que nunca hubieran escuchado a Moby incorporar gospel en una pista o a Björk experimentar con ritmos tribales allá en los noventa, cuando lo auténtico aún respiraba en el aire. ZETAK parece pensar que basta con unos sintetizadores y letras pretenciosas en euskera para crear un himno, pero lo único que logran es un pastiche de lo que Mogwai haría si estuvieran de resaca. Suena a un querer y no poder, a una carrera por ser el próximo Kepa Junkera de la generación Spotify, aunque les falta la profundidad emocional de un pósit. Puntos por la audacia, pero tíos y tías, la música va de arrancarnos el alma, no de aturdirnos el intelecto. Sigamos esperando algo con la chispa de Eskorbuto, porque esto, como aquel lamento náhuatl, no conmueve ni a un cactus sediento.