"Five Miles Out" de Mike Oldfield, es un perfecto ejemplo de la incomprensible e injustificable longevidad que tienen algunos mediocres creadores solo por haber conseguido en su momento una fama tan descriptible como efímera. Oh sí, Oldfield, el hombre del imperecedero "Tubular Bells", ese insoportable y predecible paseo sympho-art-rock que causó furor entre los cadáveres intelectuales del prog más abominable a inicios de los 70. Y aquí viene "Five Miles Out", un disco define perfectamente su poso creativo: palimpsesto trivial de electrónica pseudocosmica y folk descafeinado. ¿A quién quiere engañar? Sus letras lacrimógenas, aspiran a ser esotéricas y profundas pero no son más que clichés reutilizados sin ningún pizca orginalidad. ¡Ah! Y que no se me olvide esa vergonzante 'aventura' explorando la música disco. Prefiero disfrutar del 'maniquí-performance' del inimitable Ziggy Stardust, el auténtico Bowie, que de este bufón del New-age prometiendo viajes astrales fallidos.