Como si Paco el Pocero se hubiera aliado con Arjona para construir una villa kitsch musical, "Tengo Hogar y Casa" de Enrique Valenzuela es la sonoridad equivalente a una ameba sin aspiraciones. Está claro que Valenzuela ha optado por reciclar lo más tedioso del pop latino de la década pasada, quizás con la esperanza de que si usa suficientes metáforas mediocres sobre ladrillos y sentimientos baratos, alguien lo confundirá con poesía. Al menos, Ricardo Arjona, en sus desvaríos, nos regala frases memorables para la gloria del meme. La producción, un triste remedo de reggaetón de ascensor, podría hacer que La Oreja de Van Gogh parezca Radiohead en comparación. Al final, lo único que aburre más que la canción es tener que escuchar a quienes la defienden.