"El Humano Perfecto" de La Monja Enana, una obra que intenta adelantar el ideal de lo sublime en el mediocre panorama del electropop español. Seamos claros: La Monja Enana es como si Kraftwerk, tras una buena cogorza y sin visados culturales, hubiese decidido sacar un dúo low-cost de karaoke en las fiestas del pueblo. La canción es una torpe amalgama que mezcla la irrelevancia rítmica de los Pet Shop Boys menos inspirados con la superficialidad de letras que incluso Cher resucitaría para evitar firmar. Al final, más que un eslabón en la maravillosa cadena evolutiva de la música, la canción recuerda más bien a un meme pasado de moda flotando en el vasto océano del olvido musical. Escucharla es el equivalente sonoro a observar cómo la pintura se seca, pero menos excitante.