Miley Cyrus interpretando "Like a Prayer" en vivo. Es como si el mundo necesitara otra versión de esta obra maestra de 1989 creada por la incomparable Madonna, quien por lo menos sabía revolucionar la cultura pop de vez en cuando. Pero, ¿qué ofrece la niña prodigio de Disney además de un intento patético de relevancia? Quizás una pizca de su característico grito desgarrador mal calibrado, que tantos consideran emocional, y no lo es. Claro, no es novedad que Miley intente redimir clásicos—¿alguien recuerda su desafortunada incursión con Metallica? O el amor incondicional que profesan algunos por su 'Jolene' reciclada. Al menos logra que gente vea el vídeo, aunque sea por pura curiosidad morbosa, pero como versión en vivo queda tan memorable como los desvaríos de un imitador de Elvis en Las Vegas. Por supuesto, siempre habrá quien le aplauda como si estuviera descargando las tablas de la ley. Irónico y trágico, pero a nadie debería sorprenderle esta tragicomedia.