"Not Like Us" de Kendrick Lamar, otra oda a su magnánimo ego disfrazada de "innovación" lírica. Lamar, el supuesto mesías del hip-hop, una vez más extiende su poco original manifiésto sobre cómo es, aparentemente, diferente de los mortales comunes del género. Es como si reciclara sus propias ideas ad nauseam, como un Kanye West que se quedó sin combustible espiritual. Musicalmente, la canción se ampara en producciones que aspiran a ser complejas pero caen en clichés auditivos que cualquier alumno de primer año de Berklee descartaría por aburridos. Pero claro, en un mundo donde todos creen que Mumford & Sons revolucionaron el folk con un banjo, no es de sorprender que Lamar siga recibiendo elogios inmerecidos. ¿Dónde quedó la brillantez de un J Dilla o la furia poética de un Chuck D cuando realmente se necesitan? Lamar nos entrega otro tema que pasará a la historia tan desapercibido como la última gira de Nickelback. Trillado, pero al ataque, Kendrick.