"In the Aeroplane Over the Sea" de Neutral Milk Hotel, esa oda sobrevalorada al desvarío lírico y al lo-fi desconcertante, cantada por Jeff Mangum, quien suena como si estuviera grabando desde el fondo de un pozo de autocomplacencia. Alaban este álbum como si fuera el nuevo pentateuco, cuando en realidad es un ejercicio de pretensión disfrazado de simplicidad cruda, una suerte de guía espiritual para hipsters con gafas de pasta que la esencia de The Beatles en "Sgt. Pepper's" dejó huérfanos. Tan meta-contextual como un disco de Radiohead, pero sin la complejidad sonora ni la habilidad melódica. Mangum toca la guitarra acústica como si estuviera inventando esta innovación llamada arpegio, y sus letras, supuestamente inspiradas en Ana Frank, parecen más bien una colección de pensamientos enrevesados que hubieran rodado por la cabeza de Kurt Cobain un mal día. Y aún así, todo el mundo finge entender la genialidad oculta entre los bemoles desafinados y los metales maltratados. Qué conmovedor, de verdad.