“Inventar la Primavera”, la magnum opus de Cristo Chaparro, un título que seguramente evoca veranos interminables de mediocridad sonora. Chaparro, con su nombre que suena como un decorador de interiores venido a menos, nos ofrece un tema que aspira a ser la resurrección musical que nadie pidió, logrando menos emoción que el silencio antes de ella. Subirse al carro del indie ibérico tardío y pretender competir con gigantes como Los Planetas o Vetusta Morla es un acto de valor o ignorancia supina; no sabría decir cuál prevalece. La pista es un collage de clichés melódicos que harían sonrojar al mismísimo J, con una letra tan profunda como un charco después de la lluvia. Sinceramente, si esto es inventar la primavera, yo elijo el invierno perpetuo.