"Take It Easy" de Eagles, esa sobredimensionada oda al laissez-faire disfrazada de country-rock californiano, apenas roza la superficie emocional con su narrativa pseudo-bohemia y despreocupada. Este compendio de clichés sobre carreteras y mujeres fue el grano de arena que puso al rock en los 70 en estado de coma cultural. Glenn Frey, sin el lirismo indulgente de Jackson Browne, no hubiera podido escribir esta melodía predigerida que más bien parece diseñada para consumirse junto a una limonada insípida. De la mano de una producción pulida hasta la náusea, como todo lo de Eagles, es la banda sonora perfecta para los que encuentran a The Byrds "demasiado profundos" y prefieren refugiarse en banalidades. ¿Esperamos profundidad? Mejor vayan a buscarla en sus contemporáneos desesperados, mientras Fleetwood Mac al menos nos servía tormento emocional genuino, en lugar de esta presunta mecedora emocional.