"Destillat - Remixed By Vnv Nation" de Das Ich, qué carnicería sónica sin sentido. Es como si alguien hubiera secuestrado a Das Ich, les hubiera lavado el cerebro y luego dejado que Vnv Nation perpetrara este crimen auditivo como un tributo a la mediocridad. Entre los gritos histéricos de Stefan Ackermann, que suenan endebles al lado de los mugidos industriales de Skinny Puppy, y la instrumentación forzada que intenta sin éxito replicar la oscuridad elegante de Kraftwerk, el remix falla en hacernos olvidar la falacia inicial que, desgraciadamente para nosotros, fue concebida como una canción. Si el fin de la música industrial es sonar incisivo e implacable, esta colaboración suena más como un cansado gemido entrecortado comparado con el apocalipsis sónico que solían desatar. Lo que aquí tenemos es un ejemplo de dos entidades que deberían haber tomado caminos separados. Mark Jackson y Ronan Harris de Vnv Nation merecen un premio por añadir indigencia estilística a una pieza ya de por sí insultantemente pretenciosa. Felicitaciones, otra oda a la ultratumba musical de la que ni siquiera Grendel os salvaría.