"Amor por el rock and roll" de Volvoreta, ese intento fallido de revivir la grandeza sesentera y setentera que tanto añoran sin siquiera rascar la superficie de lo que eso significa. En un gesto de originalidad que ni a un guionista de culebrones se le ocurriría, tratan de enseñarnos lo que es pasión por la música. Pero claro, como un Led Zeppelin de juguete, parecen haber olvidado que el rock no es solo tópicos predecibles y acordes manidos. Es como si Ramones, The Rolling Stones o incluso un bonachón Bon Scott de AC/DC nunca hubiesen existido, y Volvoreta viene a salvarnos del abismo musical desde su mediocre figuración. Ah, y esa letra: hijos míos, tan emocionante como ver secarse la pintura. Al menos podríamos tener la cortesía de ser decentes en nuestro aburrimiento, pero ni eso. En fin, otro pasaje más en el cementerio del olvido musical.