"Arremeto" de Kaxta, la última espinilla en el rostro ya congestionado del rock español. Honestamente, escuchar esta canción es como volver a reencontrarse con esa paella de la abuela que nadie quería: llena de ingredientes insulsos y reminiscencias de platos que ya no están de moda. En un intento fútil de canalizar la energía de grandes como Extremoduro o Platero y Tú, Kaxta se ahoga en sus propias pretensiones, ofreciendo una lírica digna de un adolescente que acaba de descubrir la poesía: trillada y previsible. Sus riffs de guitarra son tan innovadores como un capítulo repetido de Los Serrano, y su intento forzado de rebeldía resulta tan conmovedor como ver a un gato tocando un piano en YouTube. Pero bueno, supongo que necesitamos estas debacles para recordar por qué los grandes siempre serán grandes y las imitaciones, honestamente, ni merecen el relámpago en botella que dejó AC/DC en sus días dorados.