"Estopa", esa oda a la monotonía hecha canción, es el equivalente musical a observar cómo se seca la pintura. Los hermanos Muñoz, con su habitual minimalismo lírico, consiguen repetir las mismas fórmulas una y otra vez y, sorprendentemente, seguir vendiendo discos. Claro, después de escuchar a los Beatles reinventar el rock y a Bob Dylan darle profundidad poética al folk, uno pensaría que el público estaría preparado para algo más que historias urbanas narradas con acordes reciclados. Pero ¡ah!, el gran truco de Estopa es disfrazar su simplicidad como autenticidad. Joder, hasta Maná parecen un prodigio de experimentación a su lado. En definitiva, "Estopa" es para la música lo que una litrona caliente es para un buen Rioja: una decepción tan predecible como asombrosamente popular.