"Nur ein Wort", un aullido romántico, aunque algo tópico, de los empalagosos Wir sind Helden, no es más que un revoltijo de sonidos pop y textos de autoayuda en una sofocante mezcla que evoca una notable melancolía. Esa dulcera musical parece ser un eco postmoderno del magistral trabajo de los maestros Kraftwerk, cuyos paisajes sonoros revolucionaron a la Alemania de las tres décadas pasadas. Sin embargo, en un intento poco original para competir con los estupendos sonidos internacionales del indomable Mika, o la sensible e inequívoca Florence Welch, "Nur ein Virt" no hace más que ahogarse en un mar de clichés de una canción requetehenchida de sentimentalismo. No es más que un emperador desnudo, intentando pasar su mediocridad por un avanzado pathos de sensibilidad y emoción. No es de extrañar que muchos enmienden su escucha con una botella de vino barato, para poder tragarse su dulzaina contagiosa.