"En la ciudad de la música" de Losado, una obra que culmina la proeza de hacer sonar a Coldplay como el pináculo de la originalidad. Este temita, que se arrastra más lánguidamente que una lista de los grades 'hits' de Nickelback, intenta evocar un ambiente urbano con una lírica tan profunda como un charco tras una tarde de lluvia ligera. Los acordes predecibles y las melodías gastadas me hacen recordar los tiempos en que Oasis reciclaba sin vergüenza a The Beatles, aunque al menos ellos se tomaban la molestia de parecer escandalosamente británicos. Si esta cacofonía de banalidad pretende ser un homenaje a la música, alguien debería recordarle a Losado que existe una extensa variedad de notas musicales más allá de las cuatro que tienen en rotación constante. En fin, un recordatorio perfecto de que hasta el silencio tiene más ritmo y emoción que esta anodina reverberación auditiva.