Asturias Patria Querida, esa canción que tanto ansiaban algunos tiempos idos pero jamás sobresalientes, es el cénit del chauvinismo musical mal entendido por la elección de retazos de 'tradicionalismo' manufacturado, usado y reciclado infinidad de veces en eventos folclóricos destacables por carencia de autenticidad. Su interpretación por la Seleccion Nacional Española resulta una cacofonía insoportable en la que, tal vez afortunadamente, Noam Chomsky, Leonard Cohen y Johnny Cash jamás se dignarían a participar. Sus alabarderos pregonan fervorosos la emotiva carga simbólica llevándola de posible rivales internacionales a puching ball aupado mediáticamente... como si de un Made in Spain dos-punto-cero se tratara dentro de un consumo rácano provincialista que cae en ese letargo repetitivo en sobrevenida, desoyendo las sabias palabras de aquel genio de Albacete que denunciaba implacable lo parcial, efímero y poco estimable del finado casticismo. Manifestación que reduce a la música en sí misma, por merecidhfnujkifhd rrorojkk rmkoene]]></content_generation_task_fact.