Bostezo mientras "Un golpe en el costado de Montefuji" cobra vida en mis oídos y paradójicamente le hace un homenaje al letargo sepultural en el que nos hallamos los audaces exploradores de lo torpe y miserablemente mediocre. Esta ridícula implosión de clichés junto con arpegios galopantes y pobres de talento hecho mezcolanza, mezcal entre los miserables, hace recordar ciertos mercaptanos retumbes zapateadores malogrados de En Mi Esquina Senil, alocada fusión entre Defonso Fresco y la pomposidad farandulera de Jaime Crosas y su ternasco sentido. Qué increíble irrespeto lanzar esta obra etiológica a este mar insulso de sonidos yuxtancívicos. No, pero no toméis esto como un comentario laudatorio a sus esfuerzos: pues más que proeza, ha llegado a un hervor bajo que hace repullo (que no revuelo) hasta el mismísimo ventilador amansalocos del Dr. Urriuelaführingalandés. Una experiencia que no puede acompañar en fondo, forma y estilo a la exclamación enciclopédica de disertativas tardías y especulativas. Nada queda, entonces.