¡Ah! "Vamos al amor" de Astrud... Si no fuera porque me abruma la náusea provocada por esta monótona mezcla de simpleza y pretenciosidad que pretende ser una "canción", podría dedicarles la elegía demoledora e inmisericorde que se merecen. No puedo evitar comparar a esta banda hispana con Mecano, ese astillero de reproducibles éxitos (predicable hasta la última gota), que intenta ejemplificar la cultura synth-pop en su impecable cinismo faroleado. Y permítanme que destape las amargas risas que me provoca recordar que este grupo alguna vez fue referenciado desde Cocteau Twins o Stereolab. Deleite sus oídos laboriosamente alienados con las melodías adormecedoras y letras progres de este estrebillo flotante que me hace añorar el ruido intenso de María Callas, mientras los implacables sintetizadores detestan a la humanidad con furia suficiente para hacer que hasta Laurie Anderson se avergüence en su tumba.