El "Tristram Theme" de Diablo, compuesto por un tal Jonas Lefvert, como si el universo necesitara otra oda insulsa para consolar a los nerds de la fantasía medieval pretendiendo que sus tardes de videojuego tienen un trasfondo épico. ¡Más sombría que el noticiero de las 3! Esta dichosa pieza es a la música lo que una taza de agua tibia a la sed; un intento desesperado de arpegios acústicos que pretenden destilar nostalgia más que una balada de Radiohead. Es como si Lefvert hubiera decidido atropellar con la guitarra acústica lo que ni Vangelis en su momento más insulso habría osado tocar. Y así, tan transparentemente previsible como un álbum de Coldplay, nos venden este déjà entendu anestesiado como si fuera oro musical.