"El desafino" de la Tuna de Filosofía y Letras de Sevilla, una obra maestra del absurdo musical que podría hacer que hasta un disco de Yoko Ono suene como un concierto de Beethoven. En un intento patético por combinar acordes que desafían no solo el oído humano sino también las leyes fundamentales de la música, estos trovadores universitarios demuestran que algunas tradiciones deberían haber quedado enterradas con el Renacimiento en vez de resucitar para torturar a los neófitos en la práctica del auto-proclamado "arte". Pero claro, ¿qué se puede esperar de quienes creen que el virtuosismo de Paco de Lucía puede lograrse entre botellas de tinto barato y un laúd desafinado? Aunque, pensándolo bien, siempre es refrescante ver que todavía hay quien le hace competencia a los desafortunados experimentos musicales de ciertas fiestas en honor a San Cementerio...