"No Llores, Dr G de Alcalá Norte" es una pieza musical tan insípida que ni siquiera logra el esfuerzo de ser mediocre. Es como si los más anodinos rasgueos de pop de ascensor se hubiesen fusionado con las letras de un poeta de baratillo que desechó hasta Fran Perea. Parece que el Dr G creyó que con un título tan dramáticamente pretencioso lograría despertar interés, ignorando que la originalidad hace tiempo que tomó un avión de ida y no vuelta. Es todo lo que Oasis no aspiró a ser después de "Be Here Now": inflado y carente de sustancia. En una era donde Rosalía y C. Tangana remarcan el poder de lo innovador en la música española, Alcalá Norte se queda como una penosa anécdota. Es el fondo de la playlist que ni siquiera Camela aceptaría, y eso ya dice mucho.