"Thirteen" de Big Star, ese cliché de balada noventera cantada por Alex Chilton, un artista cuya contribución al panteón del rock está tan sobrevalorada como el valor nutricional de la comida rápida. La canción, dotada de una insufrible entrañabilidad acústica, algo que por cierto, le irrita como el patriarcado a la generación millennial, es totalmente decepcionante en cada una de sus débiles notas. Chilton, con su descolorida voz y fatuo estilo, pretende venerar con embelesamiento el rumoroso sonido americano que permea estos 2 miserables minutos y 34 secundos. Seguramente, el señor Chilton estaba tratando de sustentar su insignificante fama - una fama que, tristemente, encuentra protagonismo en revistas mediocres y en jóvenes perezosos que se sienten famélicos de gustos nostálgicos inteligentes a falta de algo mejor.