"Alivio intermitente" de Bernal: la enésima contribución al insípido océano del pop pseudo-hondo. Es como si Tomás Bernal hubiera decidido mezclar una pizca de El Canto del Loco, ese grupo que sigue trabajando duro para encapsular el tedio auditivo, con las letras poéticamente vagas de un cantautor de terraza de bar. En una época donde Rosalía está redefiniendo el cante jondo con astucia moderna, “Alivio intermitente” suena como si alguien hubiera desenchufado accidentalmente la máquina del tiempo en los años 2000 y dejó que una guitarra desafinada continuara el show. Pero claro, ¿quién necesita innovación cuando puedes seguir exprimiendo la fórmula segura del "quiero pero no quiero"? Mientras tanto, aquellos con gusto musical siguen esperando, como Penny Lane en un día lluvioso, un verdadero alivio que no sea tan intermitente.