"Sports Car" de Tate McRae, otro ejercicio en banalidad musical para los oídos en piloto automático de la generación TikTok. Si alguna vez te has preguntado cómo sería la versión pop chicloso de un paseo sin sentido por Sunset Boulevard, con la monotonía melódica digna de una reunión socrática entre Taylor Swift y un algoritmo de Spotify, aquí tienes la respuesta. Parece que McRae ha decidido estacionarse en la zona de confort creativo, sin arriesgarse más allá del cliché lírico típico de un carnet de promesos y un kilometraje emocional acorde a cualquier boy band de manufactura reciente. Después de todo, ¿por qué molestarse en innovar cuando se puede reciclar vaga introspección y llamarlo identidad artística? Es increíble cómo una canción titulada "Sports Car" puede carecer por completo de velocidad, dirección y... bueno, cualquier tipo de sustancia. Tan excitante como escuchar a ASMR sobre gente viendo pintura secarse.