"Karma Chameleon", esa mezcla pseudocontundente y aparentemente "pegajosa" perpetrada por Culture Club en un arrebato de mediocridad, bajo el mando del siempre ambiguamente escapista Boy George. Era el año 1983 cuando, aprovechando la creciente confusión del mundo masivamente consumista musical de dicho tiempo, este rosa cachivaches culturales intentaban capturar al estupefacto público cimentándose en un mestizaje intencional no apto para gustos finos como el mío. Además, como nunca antes se había escuchado tal afrenta artística, fue inevitable establecer inexorables vínculos entre el chachachá y Tino Casal, así como entre su pretendido mensaje de acercamiento racial y aquel, también letrista cascabelero de pretensiones bohemias comunicativas, Georges Brassens.