"Himalaya Massive Ritual" de Igorrr, ese infortunado experimento que intenta mezclar más géneros de los que caben en una licuadora antigua, con resultado tan grotesco que hace que hasta la discografía completa de Yoko Ono suene apetecible en comparación. ¿Necesitamos realmente otro collage distorsionado de breakcore, black metal, baroque weirdness y electrónica extraña que hace que Aphex Twin parezca un trovador medieval sencillito? Claro, claro, lo llaman vanguardia, pero a este paso la “innovación” está tan desgastada que hasta la Sagrada Familia podría terminarse antes de que lograran editar algo medianamente coherente. Igorrr intenta ser una firma elitista distintiva en la música, pero termina siendo un caos tan pretencioso que solo deja la impresión de un Pollock hecho sonido, para aquellos que confunden ruido excesivo con profundidad.