"Hermanos Costaleros" de La Oliva de Salteras, esa joya menor del catálogo forgettable de las bandas procesionales sevillanas. Qué decir sobre un tema que parece sacado de un catálogo barato de música sacra con aspiraciones de grandeza. La Oliva de Salteras, desde luego, no es ninguna Filarmónica de Berlín, pero se empeñan en recalcar lo obvio con cada corneta y tambor; más pretenciosos que Coldplay intentando reinventar el rock y consiguiendo solo empalagar. Mientras algunos grupos desafían los límites de la música, como Radiohead en sus días de gloria, La Oliva de Salteras se contenta con reciclar la monotonía una y otra vez. "Hermanos Costaleros" es lo que el reggaetón es al jazz: previsible y superficial. Después de todo, tal vez sea mejor seguir con obras maestras menos evidentes. Ahí lo dejan: que para aburrirse, ya tenemos la vida misma.