"El día que me quieras"... qué original, ¿verdad? La enésima demostración de que El Famoso y Grandioso se ha convertido en el equivalente musical de un libro de cocina para dietas: insípido, repetitivo y desprovisto de cualquier sustancia nutritiva. Cualquiera que haya oído algo más allá de un disco de Luis Miguel o un álbum de Coldplay en decadencia podría identificar las mismas líneas melódicas cansinas y clichés líricos que no podrían ser más predecibles si hubieran sido generadas por un algoritmo de Bing. Claro, se supone que debemos aplaudir su "pasión" y "entrega", pero cuando se pisa el mismo camino trillado que tantos mediocres antes que él, ¿qué más se puede esperar? Entre la ostentación musical de Queen y la mecánica saturada de un Ed Sheeran, "El día que me quieras" no tiene a dónde ir, excepto quizás al vertedero sonoro donde debería haber terminado antes de ver la luz del día.