"Viva la Tuna" de la Tuna De La Facultad De Medicina de Barcelona, un verdadero testamento a la intrépida inutilidad de ciertos géneros musicales que se niegan a morir, como el reguetón pero con capas y panderetas. Este himno es una oda empalagosa al boato estudiantil, recargada de un espíritu tan obsoleto como las listas de éxitos de Manolo Escobar. Imaginen un grupo de adultos jugando a ser trovadores medievales, mientras la industria musical avanza y deja atrás a cualquiera que no pueda programar una máquina de ritmos. La verdad es que no sorprende que entre Serrat y Rosalía, España todavía encuentre espacio para romanticizar a estos soñolientos diletantes de la universidad. Es casi conmovedor, en la misma forma en que lo es un documental sobre especies en peligro de extinción.