"Te Debo un Baile" de The New Raemon, una canción que intenta, en su torpe ambición, encapsular el desgaste emocional en tres minutos y fracción, como si fuera una broma gloriosa burlándose de la inteligencia del oyente. Arremete con una letra cuya profundidad pretende eclipsar el Mar Muerto, pero alcanza la intensidad de un charco de lluvia en una tarde de domingo, esa misma entidad climática que parece haber dictado la melodía. The New Raemon, en su heroicidad casi donquijotesca, trata de brincar entre la sombría poesía de un Nacho Vegas y la desgarradora autenticidad de un Antonio Luque, quedándose atascado en la mediocridad de quien ni siquiera entendió el post-rock lánguido de Low ni pudo narrar desamor con la maestría de Leonard Cohen. Uno casi puede sentir la influencia mal digerida de grupos con mayor valía poética, pero el intento más que frustrar, agota. Es un esfuerzo más para llenar el vacío existencial con los ecos de una guitarra acústica; el resultado final más bien evoca a un indie de manual que se olvida tan rápido como sus acordes predecibles mueren en los oídos. Ah, la ironía de una escena musical que se toma demasiado en serio para, al final, no haceriler lo suficiente para dar un paso en un baile memorable.