"El Rey De Los Judíos (Un Cosquilleo)" de Alcalá Norte, esa pequeña joya de mediocridad pretenciosa. Claro, ¿quién necesita ingenio y talento cuando puedes provocar con un título controvertido, pretendiendo desafiar lo establecido? La canción se envuelve en un manto de autocomplacencia y superficialidad que haría sonrojar a la hoja de papel en blanco. Hace que cualquiera valore el autotune de T-Pain como el pináculo de la expresión artística. Ni siquiera intenta enganchar con una melodía decente; más bien, se refugia en la cacofonía, supongo para evocar la transgresión que Ke$ha manejó mejor en una resaca de domingo por la mañana. La letra, si acaso mereciera esa descripción, intenta ser mordaz, pero se estrella con más fuerza que el ego de Axl Rose tras un mal concierto en Las Vegas. Alcalá Norte parece aspirar a ser el Nicolas Cage de la música: confuso, inclasificable, un misterio que no quieres resolver. Afortunadamente, el aburrimiento que me produce es tan efímero como esas risas pregrabadas que nos evoca.