"Tommy The Cat" de Primus, esa odisea musical que parece diseñada para aquellos que no entienden el concepto de sutileza. Les Claypool se embarca en uno de sus habituales desvaríos al bajo, como si el virtuosismo técnico por sí solo fuera garantía de que nos importe su estridente narrativa sobre un gato callejero parlanchín. ¿Y su voz exagerada y estrafalaria? Debe haber aprendido del mismísimo Frank Zappa, otro experto en la simulación de profundidad usando la absurda teatralidad como vehículo. Por supuesto, la palpable influencia del funk-metal de Red Hot Chili Peppers está ahí para recordarnos que, cuando una banda carece de dirección clara, siempre puede esconderse bajo el paraguas del caos organizado. Primus: para aquellos que piensan que cuanto más raro mejor, aunque el propósito sea tan resbaladizo como una anguila cubierta de aceite.