"Al Cantar", esa adorable oda a la banalidad disfrazada de sensibilidad, donde Rozalén, junto con Amaia Romero Arbizu, intenta hacernos creer que han descubierto algún rincón inexplorado del alma humana. La puesta en escena es otro asunto; rozan lo cursi con tanta facilidad que uno se pregunta si tras una actuación de esto lo siguiente es un selfie con filtro de unicornio. Rozalén, cuando no está ocupada paseando su fervor social en cada entrevista, parece decidida a esculpir cada verso con fórceps de cliché, mientras Amaia, hija pródiga del karaoke televisivo post-Otelovers, se esfuerza por añadir un suspiro de credibilidad indie. Es como si Los Planetas hubieran vendido su alma melancólica al mainstream sin amazonas ni batallas astrales. Una serenata para aquellos que piensan que Amaral es el súmmum del riesgo artístico.