"Helter Skelter", supuestamente la incursión de The Beatles en el territorio del heavy metal, es un cacofónico y caótico intento de McCartney de hacernos creer que tienen la agresividad de The Who y la abstracción de Hendrix. Lo que lograron, en realidad, es una sobrecarga de decibelios carente de la precisión técnica de Led Zeppelin y sin el alma de Cream. Y aunque Ringo grite que tiene ampollas en los dedos como si eso le otorgara credibilidad rockera, no podemos ignorar que sigue siendo... bueno, Ringo, el mismo que nunca superaría ni a un Keith Moon en bajón. Pero no todo está perdido. Al menos inspiraron a Manson, demostrando que, a veces, cantar mal y alto sí tiene repercusiones inesperadas.